La comunicación forma parte de la naturaleza de
las personas, que al igual que en los animales, es
imprescindible para relacionarnos con los demás seres de
nuestra especie. Sin embargo, como ya sabemos sobradamente, la
comunicación humana es mucho más compleja que la de
los animales. Mientras que en los animales, por lo general, un
gruñido significa una cosa concreta, en las personas, un
gruñido es interpretable de mil formas distintas dependiendo
de muchos factores. La complejidad de la
comunicación humana hace que se produzcan con demasiada
frecuencia errores que llevan a no entender lo que se ha
dicho, generando malentendidos y, por lo general, conflictos que
deterioran nuestras relaciones y la convivencia. Cuando somos
pequeños, nos enseñan a hablar en un idioma o en
varios; cuando crecemos, la escuela aumenta nuestro dominio del
lenguaje pero en ningún momento de nue